
El principio del universo conocido, este en el que vivimos nosotros y que la ciencia puede explicar casi en su totalidad, fue una gran explosión llamada big-bang, en la que se alcanzaron unas temperaturas enormes que enseguida empezaron a bajar a gran velocidad. Ni las temperaturas alcanzadas ni la rapidez de su descenso caben en las categorías de nuestra percepción: la temperatura bajó desde cien millones de billones de billones de grados hasta mil billones de grados en tan solo una décima de milésima de millonésima de segundo. En ese tiempo tan pequeño ocurrieron muchas cosas.
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