Las cosas

René Descartes, (1596-1650), fue un hombre que se interesó por todo el conocimiento de su época, y por eso nos dejó textos de matemáticas, biología, física, teología y, sobre todo, filosofía. Ansioso por conocer el mundo se alistó como soldado y gracias a ello pudo conocer Alemania, Austria, Dinamarca, Hungría, Suiza e Italia, además de su Francia natal, Holanda, donde vivió bastantes años, y Suecia, donde murió siendo invitado de la reina Cristina. Con descartes se inicia la filosofía moderna, y con ella un largo período de gran fecundidad filosófica.

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Pares de Cooper

SUPERCONDUCTIVIDAD. La disposición de los átomos en un metal forma una red tridimensional en la cual la distancia entre átomos vecinos es siempre la misma. Si hablamos de conducción eléctrica esto se traduce en una nube de electrones libres y, en lugar de la red de átomos, una red formada por los iones que los electrones han dejado al abandonar sus respectivos átomos. Todo ello no está fijo como pudiera aparecer en una fotografía, sino que está en una agitación constante que disminuye y aumenta con la temperatura. Por eso cuando los electrones se mueven formando el flujo de electrones en que consiste la corriente eléctrica, lo hacen con cierta dificultad produciendo choques que generan calor. A esta dificultad para moverse generando calor la llamamos resistencia eléctrica, que nos resulta de gran utilidad en un brasero o un secador de pelo, pero constituye una pérdida de energía cuando no se desea aprovechar este calor.

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Sobre los existenciales

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Para Heidegger el hombre es el único ser capaz de preguntarse por su propio ser y por el ser de cuanto lo rodea, por lo que su vida es la respuesta a una honda inquietud que brota de un quehacer diario en pos del ser y de los modos de ser de todas las cosas. Y como el ser del hombre es el existir y éste viene limitado por la muerte, el hombre tiene que preguntarse por el sentido de la muerte. Y como nos trajeron a este mundo arrojándonos a él sin preguntarnos nada, tenemos que pensar en el sentido de este estar arrojados. Y como nuestro existir es en realidad un coexistir con otros seres idénticos a nosotros, tenemos que preguntarnos por esta coexistencia. ¿Y en qué se asienta el ser del hombre que se hace estas preguntas?

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Física y Deporte

Las marcas en el deporte mejoran constantemente gracias al esfuerzo humano y a los nuevos diseños y materiales. Largas horas de entrenamiento, mejores ropas y calzado, nuevos motores o nuevas pértigas y raquetas convierten el deporte en un espectáculo extraordinario. Pero hay algo que permanece inmutable a lo largo de los años, que son las leyes de la Física que lo rigen. Por qué la trayectoria de un balón de fútbol tiene un recorrido tan especial cuando se lanza el balón con efecto, por qué un coche hace un trompo o las piruetas de un avión pueden explicarse por las leyes de la Física. Veamos cómo algunas de estas leyes se aplican a la navegación a vela, que es un deporte que requiere una gran pericia.

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El hedonismo

Ya en tiempos de Platón y Aristóteles surgen en Grecia unas escuelas filosóficas que no buscan hacer filosofía entendida como ciencia, sino establecer unas normas para la existencia humana, más o menos filosóficas, más o menos morales, que permitan a los hombres y a las mujeres ser felices. Para ellos una filosofía que no cure las heridas del alma no tiene ningún valor, porque el último fin de la actividad filosófica tiene que ser la felicidad del ser humano. Dos de estas escuelas buscaron la felicidad a través del placer y con ellas nació el hedonismo.

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Los Valores

El tema de los valores aparece por primera vez con cierta notoriedad en la historia de la filosofía dentro de la ética del pensador austríaco Franz Brentano (1838-1917). Para Brentano la estimación que nosotros sentimos por las cosas no está fundada en un acto subjetivo nuestro, sino que se basa en la bondad o maldad de las cosas mismas. Cuando percibimos una cosa como buena nos sentimos impulsados a estimarla, con independencia de que nuestra percepción sea acertada o no y con independencia de la conducta que sigamos a continuación. De esta manera Brentano fundamenta su moral en la objetividad.

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