
San Agustín nació en África, cerca de Cartago, a mediados del siglo cuarto. Por aquella época el norte de África era cristiano y estaba romanizado, con un cristianismo sembrado de herejías que convivía con otras religiones en un imperio ya amenazado por los bárbaros. Aunque su madre, santa Mónica, era cristiana, tras haber sido maniqueo él no abrazó el cristianismo hasta los 32 años, un acto que marcó el resto de su vida.
Sigue leyendo «San Agustín»








