Todo el mundo admite hoy día que los procesos mentales no son computables, lo cual quiere decir que el cerebro humano, sea o no cuántico, no se puede reproducir en un ordenador. Los ordenadores pueden aprender y se pueden programar para una operación concreta pero no pueden llegar a la complejidad de mi cerebro cuando pienso. Cuando una persona piensa, tiene de forma simultánea en su cerebro datos, razonamientos, intuiciones, gráficos, simulaciones, escenarios, dudas, sensibilidades, percepciones, notas, resultados e, incluso, está recibiendo desde el exterior mucha información sensorial ajena al tema de sus pensamientos. Además, tendrá un determinado estado de ánimo, que hasta puede cambiar mientras piensa, que no se puede recrear en un ordenador.
Sigue leyendo «Penrose-Hameroff» →