
Alfred N. Whitehead (1861-1947) fue un matemático y filósofo ingles creador de la llamada filosofía del proceso. Sus obras principales son “Proceso y Realidad” y “Principia Mathematica”, esta última escrita en colaboración con Bertrand Russell, de quien fue profesor. La filosofía de Whitehead es sumamente interesante y vamos a intentar explicarla en varios posts. Según La Fonda Filosófica de Darin McNabb, «Proceso y Realidad» “es de los libros de filosofía más difíciles jamás escritos”.
El libro recoge lo que él mismo definió como un ensayo de filosofía especulativa, que es lo que hoy podríamos entender por metafísica, y trata de desarrollar un sistema de ideas coherente, lógico y necesario, capaz de interpretar cualquier elemento de nuestra experiencia. El mundo que Whitehead trata de entender no es el mundo del ser, sino el del devenir, un mundo en proceso, cuyos elementos están todos orgánicamente relacionados entre sí. Su punto de partida son las Categorías o conceptos fundamentales, que él distribuye en cuatro clases básicas.
La Categoría de lo Último describe la dinámica de lo uno y lo múltiple. El ser de cualquier ente está constituido por su devenir, por el proceso de su formación, que consiste en sentir el mundo circundante, tejer la información de esa multiplicidad y constituir una entidad nueva. De esta forma lo múltiple pasa a lo uno y éste pasa a ser uno más de lo múltiple. Así, dice Whitehead, “Los muchos devienen en uno y aumentan en uno”. Y este es el proceso de avance del cosmos. Estamos pues ante lo que se llama un círculo hermenéutico: se parte de lo particular, luego se busca la concepción de la totalidad para enriquecer lo particular, que a su vez amplía nuestra concepción de la totalidad y volvemos a lo particular con un mejor conocimiento de ambos.
Las Categorías de la Existencia contienen los tipos de entidades que ontológicamente constituyen el universo: entidades actuales, prehensiones, formas subjetivas, nexos, objetos eternos, proposiciones, multiplicidades y contrastes.
Las Categorías de la Explicación explican de qué manera deben entenderse los procesos en los que interactúan las entidades.
Finalmente, las Obligaciones Categoriales explican los requerimientos que debe cumplir todo proceso.
Las entidades actuales son las más importantes dentro de las categorías de la existencia. Whitehead llama entidades actuales, a las cosas reales últimas que compone el mundo, que para él no son simplemente entes sino procesos. Las entidades actuales contienen todo el mundo real y no se puede ir más allá. Su diversidad es infinita y aunque pueden tener distinta importancia, desde el punto de vista categorial todas tienen el mismo nivel y existen como plenas actualidades independientes, algo que no tienen otras categorías de la existencia. Las entidades actuales son como paquetes de experiencia complejos e interdependientes. Se trata pues de un mundo de una enorme variedad y sin jerarquías que está más allá de las cosas que vemos y tocamos, un mundo formado por gotas de experiencia, según lo define el propio Whitehead.
Cuando Whitehead nos dice que las entidades actuales son como gotas de experiencia está reconociendo la continuidad absoluta entre la experiencia humana y la naturaleza, separándose así, por una parte, del idealismo, que se centra en la conciencia humana y ve el mundo como la representación de esa conciencia, y por otra parte, del materialismo científico, que ve el ser humano como un objeto más en el mundo empírico sujeto a las leyes de la naturaleza. Para Whitehead la experiencia y la conciencia no se implican la una a la otra. La experiencia no presupone la conciencia, sino que la conciencia presupone la experiencia. En otras palabras, nuestra experiencia consciente es sólo una especie del género más amplio de experiencia.
Desde Heráclito y su ejemplo del río fluyente el devenir se ha considerado como un proceso continuo. Whitehead no lo ve de esta manera, y lo mismo que el filósofo griego nos puso el ejemplo del río, él nos lo explica diciéndonos que el devenir es como el goteo de un grifo de agua. Poco a poco se forma una gota y cuando está completa cae y comienza a formarse la gota siguiente. Cuando el proceso termina, cuando la gota alcanza su plenitud y se desprende del grifo la entidad actual perece y se convierte en un hecho del pasado. En el momento de su desprendimiento cada gota es la entidad actual en ese instante preciso, y encierra en ella misma a todas las anteriores. Así funciona nuestra experiencia. En la imagen comentada, cada gota de agua se corresponde con un acto de experiencia.
Según este proceso, las entidades actuales no devienen en un flujo continuo sino que son atómicas, constituyendo cada una de ellas una unidad del devenir. Todo esto resulta muy interesante, pues las entidades actules recuerdan las mónadas de Leibniz y el devenir discreto del ejemplo de las gotas de agua recuerda a los cuantos de la física cuántica, ciencia que Whitehead conocía bien. Además, como este proceso se repite a lo largo y ancho de todo el cosmos, el universo es como un organismo que se desarrolla mediante el sentir de la sucesión de estas actualidades atómicas, dando lugar al devenir del espacio-tiempo de Einstein. Esto supone una limitación al atomismo microscópico que Whitehead atribuye a las entidades actuales citado más arriba, pues no se puede definir dogmáticamente un tamaño espacial para la entidad actual antes de que ésta haya creado las condiciones de espacio tiempo para que aquél se de. De la noción que Whitehead tiene del espacio tiempo, que no es en absoluto newtoniana, hablaremos otro día.