
La gran meta de todos los hombres de todos los tiempos ha sido lograr la felicidad. Eudaimonia la llamaban en la antigua Grecia. Aristóteles la identifica con la vida contemplativa, que es superior a la vida de los placeres y a la política. Posteriormente, la filosofía pierde hondura de pensamiento y nacen las escuelas que buscan el ideal del hombre sabio capaz de alcanzar la felicidad. Con una filosofía más superficial, cínicos, epicúreos, estoicos, esceptícos y otros tratan de dictar las normas a seguir para convertir al hombre común en el ideal del hombre sabio, del hombre feliz.
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