Sustancia, esencia y ser

En el lenguaje ordinario la palabra sustancia tiene varios usos de enorme precisión. Cuando decimos de una comida que es sustanciosa estamos aplicando la palabra sustancia en su principal acepción, pues queremos decir que esa comida es rica en su contenido, que podemos sacar de ella, porque los posee en alto grado, un buen sabor y un elevado valor nutritivo. Y si los podemos sacar de ella es porque ella los tiene, porque son su haber, su patrimonio. La sustancia de algo es pues el haber de ese algo, un haber del que los demás podemos disponer. Para este sentido de la palabra sustancia es para el que los griegos utilizaban la palabra ousía. Pero además la palabra sustancia viene de sub-stantia, que quiere decir lo que está debajo, el substrato de algo, lo que sostiene a otra parte que está por encima que son los accidentes de aquello a lo que nos estamos refiriendo.

Siendo la más importante la primera acepción, es el conjunto de las dos el que nos define el significado de lo que es la sustancia de algo, un haber hondo y profundo inseparable de la cosa. Todo lo que nos muestra la naturaleza tiene su sustancia, porque todo tiene un valor, un pasivo que está esperando que alguien lo aplique. Es por eso por lo que la palabra sustancia se suele utilizar como sinónimo de cosa. Una roca es una sustancia cuyo haber son los minerales que la componen para sacar de ellos lo que nos convenga. Un hombre es una sustancia cuyo haber principal o más exclusivo es el logos, que se manifiesta en su capacidad para pensar y para transmitir lo que piensa. La sustancia de la naturaleza es inmensa. Esa es su riqueza.

En su Historia de la Filosofía Julián Marías nos dice que para Aristóteles la esencia es “lo que era el ser”, indicando con ese pasado que la esencia de algo es lo que hace que ese algo sea lo que es. Si así fuera, la esencia no solo es anterior al ser sino también lo que lo hace posible. En consecuencia, no puede hacer referencia a nada en concreto de la cosa, como pudiera ser para el hombre la racionalidad, el logos o ambos esencialmente unidos, porque la antesala del ser no puede ser nada concreto de la cosa sino algo que la trasciende. Yo creo que la esencia del hombre es el ser consciente de su propio yo, y, además, lo es en un triple sentido. Primero porque el hombre siempre es consciente de su propio yo; segundo porque además de ser consciente de su propio yo sabe también que él tiene que seguir siendo su propio yo para siempre y sin alternativa posible; y tercero porque se sabe rodeado de otros yoes iguales al suyo. En contraposición a esta esencia del hombre, la esencia de las cosas es simplemente el estar ahí, bien a la espera de que alguien eche cuenta de ellas, o bien a disposición nuestra para lo que sea menester cuando ya son utilizadas por nosotros.

Y esto sí nos pone en la antesala del ser. Porque el ser del hombre es tener que ser su propio ser, elaborándolo día a día, transformando así su tener que ser en un quehacer diario en pos de su propio ser, por lo que su ser es su propia existencia, su existir, un ser que no nos está dado en su totalidad, sino que se va desplegando a medida que vamos avanzando en nuestra vida, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. ¿Y en qué consiste nuestro existir? Nuestro existir consiste en un quehacer permanente, en estar siempre ocupándonos de algo, pues esa es nuestra forma de estar en el mundo, una forma de estar en el mundo que llevamos a cabo con un cierto mirar hacia adelante con dimensión de futuro; ateniéndonos a la situación en la que nos encontramos, que viene del pasado; y bregando con los seres que comparten el mundo con nosotros, que tiene dimensión de presente. Tres momentos, como nos dice Heidegger, definidos por un “adelantarse-a” (futuro), estando-ya-en (pasado) y en-medio-de (presente), que se funden en uno solo en una estructura que define la temporalidad del ser del hombre, en virtud de la cual el futuro está siendo sido en el presente, como el conejo del dibujo de la cabecera, en cuyo presente se funden las lechugas ya comidas con las lechugas por comer.              

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