Cerebro:experimentos

El Instituto de Neurociencias del Trinity College de Dublín también se ha apuntado a la aventura de buscar la aparición y el asentamiento de la conciencia en el cerebro humano, pensando que la solución a este enigma se encuentra en la física cuántica. Dentro de su contribución a esta tarea se encuentran unos experimentos llevados a cabo por los investigadores David López-Pérez, de la Universidad Politécnica de Valencia, y Christian Kerskens, del Trinity College.

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Las mónadas de Leibniz

Gottfried Wihelm Leibniz nació en Libzig en 1646 y murió en Hannover en 1716 después de trabajar en múltiples áreas del conocimiento. Tras estudiar los experimentos de Galileo nos dejó el concepto de energía; en matemáticas, superando a Descartes y a la vez que Newton, creó el cálculo infinitesimal; y en filosofía, desarrolló su famosa teoría de las mónadas o de las infinitas sustancias, en oposición a Spinoza para quien solo había una sola sustancia que era la naturaleza. Diderot  escribió de él lo siguiente: “Cuando uno compara sus propios talentos pequeños con los de un Leibniz, uno siente la tentación de tirar a la basura los libros de uno e ir a morir tranquilamente en el fondo de algún rincón oscuro”. Sin embargo, a pesar de haber vivido una vida intensa y de plenitud intelectual, Leibniz murió en soledad y casi abandonado.

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Conciencia y mielina

Cuando Penrose y Hameroff publicaron su teoría recibieron muchas críticas provenientes de la comunidad científica. Entre ellas las más contundentes fueron las que dijeron que el cerebro es demasiado húmedo, cálido y ruidoso para que en su seno se pudieran generar fenómenos que siguieran las leyes de la física cuántica, razones tan evidentes que podían entender incluso los estudiantes de los primeros cursos de universidad.

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Penrose-Hameroff

Todo el mundo admite hoy día que los procesos mentales no son computables, lo cual quiere decir que el cerebro humano, sea o no cuántico, no se puede reproducir en un ordenador. Los ordenadores pueden aprender y se pueden programar para una operación concreta pero no pueden llegar a la complejidad de mi cerebro cuando pienso. Cuando una persona piensa, tiene de forma simultánea en su cerebro datos, razonamientos, intuiciones, gráficos, simulaciones, escenarios, dudas, sensibilidades, percepciones, notas, resultados e, incluso, está recibiendo desde el exterior mucha información sensorial ajena al tema de sus pensamientos. Además, tendrá un determinado estado de ánimo, que hasta puede cambiar mientras piensa, que no se puede recrear en un ordenador.

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¿Cerebro cuántico?

Durante años el hombre se ha preguntado qué es y de dónde emerge la conciencia, el lugar donde tienen lugar nuestros pensamientos, donde residen nuestro sentido moral o nuestra capacidad para debatir sobre política, literatura o cualquier otra cosa. Aunque no tenemos una respuesta, en algo estamos todos de acuerdo: la conciencia es algo inmaterial y está soportada por los procesos cerebrales, que son materiales y tienen su fundamento en el funcionamiento de los casi cien mil millones de neuronas que tenemos cada uno de nosotros.

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Migración cuántica

Las migraciones de las aves siempre han sido causa de admiración para los hombres de todas las edades. Los niños siempre se han sorprendido con júbilo al ver las grandes bandadas de pájaros cruzando el cielo. Los mayores siempre han admirado su capacidad para orientarse. Y los científicos se han aplicado con imaginación hasta descubrir que esta capacidad se debe a la interacción cuántica de algunas de sus moléculas con el campo magnético de la Tierra.

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