Una elección racional

Plaza Garibaldi, Bonito, Francia

Todos en nuestro existir estamos siempre mirando hacia adelante, teniendo que elegir en cada momento una de las posibilidades que nos ofrece la vida, al mismo tiempo que renunciamos a otras alternativas igualmente posibles. Generalmente le damos más importancia a lo que elegimos que a lo que dejamos de lado, pero las dos cosas son importantes. La elección no siempre es fácil. Veamos una teoría llamada de la elección racional, y para que no resulte muy abstracto vamos a hacerlo con un ejemplo.

Sigue leyendo “Una elección racional”

El velo de la ignorancia

En el siglo XVII Thomas Hobbes nos ofreció una teoría política sobre las estructuras sociales y la legitimidad del Estado, conjugando conceptos como justicia, igualdad, poder y libertad. Para evitar nuestras desavenencias, dice Hobbes, los hombres necesitamos atenernos a un contrato en el que cada uno se comprometa a perder parte de sus libertades con la condición de que los demás pierdan también esas mismas libertades. 

Sigue leyendo “El velo de la ignorancia”

La soledad

Los hombres somos seres sociales que necesitamos de los demás para vivir. Y no solo por razones de utilidad sino también por afectividad. La familia propia y la familia en sentido más amplio forman nuestro círculo más próximo y son esenciales en nuestras vidas. Un grupo de amigos, vecinos, compañeros y conocidos hacen crecer este círculo hasta componer lo que podríamos llamar la tribu de cada uno de nosotros, formada por un grupo de ochenta o cien personas. Este círculo social se ensancha con otros de más alcance, cuya influencia se va desvaneciendo poco a poco a medida que el grupo va creciendo. Los vínculos que nos ligan con estos grupos más amplios están relacionados con la cultura, el idioma, el lugar de nacimiento, los intereses económicos, o afinidades de gustos, aficiones o educación.

Sigue leyendo “La soledad”

Como hijos del vacío

Dos preguntas muy repetidas que nos hacemos todos son de dónde venimos y a dónde vamos, y generalmente respondemos a las dos simultáneamente, como si se tratara de una sola, diciendo que no lo sabemos. Sin embargo hay algo que las diferencia con claridad. Para responder a la segunda, tenemos promesas pero no tenemos datos, mientras que para responder a la primera no solo tenemos datos, sino también datos ya analizados, datos tratados por físicos y biólogos y teorías científicas contrastadas.

Sigue leyendo “Como hijos del vacío”