Analíticos y Continentales

Una de las características de la filosofía del siglo veinte es que casi todos sus filósofos importantes se pueden integrar en uno de los dos grandes grupos filosóficos del siglo, que, envolviendo a otros grupos más pequeños, son el grupo de los llamados filósofos Analíticos y el de los llamados filósofos Continentales.

Por citar algunos nombres, en el primer grupo se encuentran Frege, Withgenstein, Moore, Austin, Carnap, Russell o Popper; y en el segundo Apel, Husserl, Adorno, Jasper, Heidegger, Sartre, Gadamer, Derrida, Ricoeur o Habermas.

El origen del primer grupo está en la forma de hacer filosofía de Brentano (1838-1917) y el del segundo en la filosofía de Dilthey (1833-1911), que son los antecedentes más inmediatos de la filosofía del s.XX. Brentano es conciso, expresivo y muy claro, pues toma como modelo las ciencias naturales y la lógica, mientras que Dilthey tiene algunos antecedentes en el idealismo alemán y es algo difuso porque trata de convertirlo todo en historia. Ambos se complementan en lo esencial y por eso su doble influencia en la filosofía actual es notoria.

A veces, el antagonismo de los dos grupos citados es manifiesto. Brentano hablaba de la oscuridad y de la falta de agudeza lógica de Dilthey; Carnap refiriéndose a Heidegger dijo que en sus textos se sucedían las palabras sin sentido; Searle llegó a llamar parodias a las argumentaciones de Derrida; y Heidegger en alguna ocasión dijo de la lógica formal como la de Carnap que era poco útil y árida hasta la desolación. Veamos las diferencias más formales de los dos grupos.

Los filósofos analíticos ponen mucho el foco de su atención sobre la maneras del saber científico, la epistemología y la lógica. El foco de los filósofos continentales apunta más al carácter histórico del conocimiento, incluyendo la historia de la propia filosofía. Por eso el estilo de los primeros es de texto corto, argumentativo, conciso y claro, utilizando un lenguaje disciplinado y normalizado, mientras que los continentales tienen un estilo más narrativo y sugerente, de textos más largos, y utilizan un lenguaje más libre y argumentos no siempre reproducibles.

Los filósofos analíticos hacen una filosofía científica de corte constructivo, buscando la verdad a través de una argumentación minuciosa y rigurosa y analizando la estructura del objeto que estudian, mientras que la filosofía de los continentales es de orientación humanista, de corte histórico y ontológico en busca del ser. El talante de los analíticos es conceptual, pues no se ocupa tanto de autores y textos sino de conceptos y problemas, mientras que los continentales tienen más vocación de hacer referencia a otros autores analizando todos los textos y frases de la historia del pensamiento mediante una argumentación más extensa. Los analíticos practican una filosofía que tiene una estrecha relación con las ciencias exactas y naturales a las que sirve de sustento, y viven una cultura lógica y científica. Los continentales en cambio, están mas relacionados con las ciencias del espíritu y viven una cultura más próxima a la historia y a la estética. Para un filósofo analítico la filosofía es una empresa que tiene una finalidad y un método mientras que para un continental es algo más pluralista, menos impuesto y menos dogmático.

Dicen que si se le pregunta a un filósofo analítico en qué está trabajando responde con el nombre de un problema, por ejemplo, estoy trabajando en la separación entre sujeto y objeto, mientras que si se le pregunta lo mismo a un continental responde con un nombre propio, por ejemplo, estoy trabajando sobre Hegel. Para reconocer si un filósofo es analítico o continental se suele acudir a dos criterios: primero su ascendencia histórica, es decir, a qué autoridades o maestros reconoce, por ejemplo, Wittgenstein o Heidegger; y segundo, los argumentos y metodología que utiliza en sus exposiciones.

Los analíticos hicieron su filosofía preferentemente en Estado Unidos, Reino Unido, Países Bajos y Suecia, donde desarrollaron el pragmatimo, el neopositivismo o el racionalismo crítico. Los continentales se ubicaron en el resto de Europa, principalmente Alemania y Francia, donde desarrollaron corrientes filosóficas tan importantes como, el post-marxismo, el existencialismo, la hermenéutica o la filosofía crítica de la Escuela de Francfort. En un punto intermedio se encuentran la fenomenología y el estructuralismo.

Si vamos a los textos reales, quizás la contraposición entre analíticos y continentales no sea tan marcada como aquí hemos expuesto, pues la filosofía no se puede reducir completamente a ciencia ni a literatura ni a historia ni a ciencias sociales. Solo ocurre que ella misma lleva en su esencia el germen de las dos culturas humanista y científica. Según la filósofa italiana Franca D’Agostini, todas estas diferencias indicadas se atenuaron durante las últimas décadas del siglo, ya que la influencia de lo que llaman el segundo Wittgenstein, hizo que se abandonara la visión exclusivamente lógico-matemática del lenguaje, al mismo tiempo que el análisis ontológico de Heidegger fue derivando en análisis lingüístico. En la década de los setenta Habermas se interesó por las nuevas corrientes de la filosofía analítica, y Gadamer encontró ciertos puntos de afinidad entre la hermenéutica y las posiciones de algunos filósofos analíticos.

De todo esto y de cómo unos y otros abordan problemas como el del sujeto o el relativismo nos iremos ocupando poco a poco.

Fotografías: Ludwig Wittgenstein (1889-1951) y Martin Heidegger (1889-1976)

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